
Primero quiero disculparme por la palabra. Yo pido no usar malas palabras aquí y fui el primero en usar una.
Escuchaba el programa deportivo de Yashin Quesada, cuando empezó a hablar de una entrevista que había sucedido en el programa Buen Día de Teletica hacía unas semanas atrás.
En ese programa, Edgar Silva, que no es santo de devoción de muchas personas, se jaló una increíble entrevista con Walter Reiche, ex-gerente de la Corporación Fischel de Farmacias en Costa Rica, y que fue acusado junto con Rafael Angel Calderón Fournier por peculado (pagar dávidas a funcionarios públicos para una ganancia de terceros) y que finalmente fue encontrado culpable junto a los demás imputados por este caso.
Para los que no lo saben, este caso fue un gran escándalo en Costa Rica. Walter Reiche declaró y confesó todo lo que hecho para ganar un jugoso contrato pagado por la administración pública, y en el cual el ex-presidente aparentemente se involucró y movió sus fichas para ganar el tan ansiado contrato.
Walter Reiche habló por 40 minutos con Edgar Silva sobre todo, principalmente la parte humana de todo esto. Yo quedé impresionado. Vi a una persona transformada, muy humana y arrepentida de todo lo que pasó y lo que hizo. Y en su testimonio dijo una gran cantidad de cosas que lo hacen aún mas humano y me hace creer en el arrepentimiento. Obviamente eso no cambia lo que hizo, pero el ejemplo y dolor con que habla lo hace a uno pensar en lo que uno tiene en las manos y puede perder… por tonto.
Walter Reiche perdió muchas cosas, su empresa, su estatus, su familia, su dinero y sufrió mucho en la carcel, según sus propias palabras.
“Hay lutos y perdidas de diferentes aspectos”. Su vida cambió totalmente, según parece y en eso no hay duda.
Cuando se le preguntó por salvar lo que había hecho en el momento, y lo que estaba perdiendo en el instante, ante todo su matrimonio, Reiche dijo: “No hubo chance. Usted tiene que rehacer su vida. Hay que respirar, ver pa’rriba y decirr ‘ok ¿a dónde camino y que debo hacer para caminar con la consciencia alivianada?’.“
Me pregunto, cuantas veces uno hace algo en la vida y luego no hay marcha atrás y llega a ese luto del que don Walter habla y que hay que seguir adelante pues no hay más remedio.
El dijo que todo empezó cuando perdió el camino, “Perdí mi conexión con Dios, la guía que nos hace que la consciencia nos siga hablando”.
Esa frase me hizo hacer un alto. Yo aveces pierdo mi conexión con Dios, y cuando todo ha sido dificil, cuando he llorado, cuando he sufrido, sinceramente me he sentido solo, pero porque me lo he buscado. Ahí esta Dios (o lo que usted mas crea) esperando que uno lo llame y lo busque.
Él dice que llegó un momento en que tenía que decidir: “tenía dos alternativas, ser una mejor persona o hundirme más”.
Su tenacidad, y la forma en como se ve que ve la vida ahora es impresionante. Parece ser una persona que iba en un jet a alta velocidad y tuvo que bajarse a caminar. “El que la culpa me queme, la logré transformar en una esperanza y en un sueño de un nuevo comienzo”.
Fue muy insistente en el asunto de la consciencia. “Esa parte negra come y carcome. (…) Ya superé la culpa, ahora estoy bajando la adrenalina.(…) Me he sentido en paz, ni heroe ni villano. Hice las cosas por mi consciencia.”
Ya hablando las cosas del juicio mismo, expresó algo que para mi tiene mucho significado: “Tenia que salir por el sotano porque sino no salia entero”. Me recordé de todos los momentos en que tuve que irme por el sótano para poder escapar de todo lo que me quería apalear. Aveces no hay alternativa.
Cuando el dice “Hice lo que debía hacer” y que ahora “Salgo a la calle tranquilo”, me convenzo de que hay un verdadero arrepentimiento de las cosas equívocas que uno puede llegar a cometer en su vida, y que hay un momento en que uno tiene que hacer lo que tiene que hacer y salir a la calle a seguir su vida.
La parte que mas me llamó la atención fue cuando Edgar Silva le preguntó que con cual frase se sentía más identificado, si con “que tonto que fuí”, “¿porqué lo hice?” y “la cagué”, y el dijo que la tercera y la segunda, en ese orden.
“No hablé y confesé porque me agarraron” dice. Segun él, en algún momento las cosas iban a ser tan inmanejables en su consciencia que se iba a sentir “estrellado”, en sus propias palabras.
“El haber encontrado nuevamente el teléfono de Dios. (…) Le pedí a mi sacerdote el encontrar el número de Dios y el volver a rezar”.
Cuando Edgar Silva le preguntó que nos pedía a todos los demás, después de todo esto que pasó, dijo “Trabajemos con ética y denunciemos lo que tengamos que denunciar para estirpar este cancer” llamado corrupción. Hay mas canceres, pero de este se refería el señor Reiche.
Por último, cuando le preguntaron si se sentía “derrotado”, “con verguenza”, “angustiado”, “sereno” o “transformado”, el señor Walter Reiche no dudó en decir: “Sereno y Transformado”.
No voy a discutir lo que hizo, si lo hizo o no lo hizo, si fue hipócrita o no, ese no es el tema en cuestión. El tema en cuestión es que en esos 40 minutos de entrevista dijo cosas muy importantes, que me hicieron reflexionar que tengo y no tengo el control de mi vida y que mucho depende de lo que Dios quiera.
Y que también mucho depende de lo que yo quiera, y de lo que yo decida hacer en cada momento. Ahí está reflejada la voluntad de Dios.
Fuentes:
http://www.teletica.com/noticia-detalle.php?id=25328&idp=3
Cuando yo me gradué, hace 4 años y tanto, el señor Trejos me dió el título. No sin antes empezar a hacer una campaña anticipada del NO AL TLC.