La ingrata flor
octubre 4, 2011 Dejar un comentario
Era la forma perfecta de demostrar mis sentimientos, pero resultó ser la forma mas segura de alejar el amor de mi vida.
Llamenme supersticioso, llamenme crédulo, llamenme inocente, pero cada vez que he regalado una flor a alguna… ella se termina yendo… cada vez… y todas las veces…
Lo que se suponía era la señal de mis sentimientos… terminó convirtiéndose en la tijera que cortaba el lazo…
Pero ni huellas quedan… todo se termina… y se marcha. Lejos. Lejos de mi.
Regalar una flor para mi era algo importantísimo… ahora me da miedo… ahora no lo hago porque cuando lo hago se marca enteramente el final de la historia… y luego no hay vuelta atrás.
El amor se acaba… la distancia aparece y el olvido emerge… y yo… me quedo atrás como de costumbre…
No volveré a regalar una flor… porque será la señal inequívoca de que la he perdido.